Las abejas tienen problemas



Según algunas estimaciones, las abejas ya existían hace 100 millones de años a. C., donde empezaron a coevolucionar con las plantas con flores.

Hace 40 millones de años a. de C. empezaron a agruparse en colonias parecidas a las que hoy en día existen en Asia (Apis florea).

Nuestras abejas actuales, la Apis melífera y la Apis Cerana aparecen entre 5 y 2 millones de años a. de C.


Los humanos, como Homo Sapiens, aparecemos en este planeta hace 195.000 años.

Cuando nosotros aparecimos sobre la tierra, la abeja ya nos había preparado un mundo lleno de sabores y colores, gracias a su eficaz trabajo polinizador, había enriquecido enormemente el mundo de las plantas y creado una enorme diversidad, posibilitándonos, con su labor silenciosa, una mejor productividad en la agricultura.

Nuestras abejas han sobrevivido a una extinción masiva, (la que acabó con los dinosaurios), a varias glaciaciones e infinidad de desastres naturales, pero quizás, no sobreviva al ser humano.

Lo cierto es que están muriendo de forma misteriosa y masiva sin que nadie sepa a ciencia cierta porque y esto ha provocado innumerables investigaciones en medio de una alarma generalizada.

Las últimas investigaciones nos indican que la desaparición de las abejas, no se debe a un único factor, sino a varios de ellos, aunque todos de la misma procedencia: el ser humano.

Las prácticas agrícolas de los últimos 50 años, en busca de un mayor rendimiento económico, así como nuestra forma de actuar sobre el medio ambiente, está perjudicando gravemente a otras formas de vida, de las que dependemos mucho más de lo que creemos.

¿Pero porqué la desaparición de las abejas preocupa tanto y se lo considera un problema global?

Las abejas polinizan la tierra, su labor es indispensable para que millones de plantas puedan dar fruto y eso las sitúa en la base de la pirámide de la alimentación en la Tierra.

El descenso del número de abejas melíferas, las abejas de la miel, se conoce desde hace 50 años. En 2011, un amplio estudio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destacaba la aceleración mundial del problema en los últimos años.

Según Achim Steiner, director ejecutivo del PNUMA, recuerda que de las cien especies de cultivos que proporcionan el 90% de la comida mundial, más del 70% se polinizan gracias a las abejas.



En Europa, cerca de un 84% de los cultivos vegetales comerciales y un 80% de las plantas en estado salvaje dependen de la polinización de las abejas, según la Comisión Europea.

Pero, ¿Qué les está pasando a las abejas? ¿Qué problemas tienen?

Son varios, los problemas que acechan a las abejas, todos ellos provocan un debilitamiento de las colonias, llevándolas a una situación de estrés, que repercute directamente en su estado inmunológico, siendo la puerta de entrada de enfermedades y parasitos que finalmente acaban con las colmenas.

Citaremos los mas importantes.

PRODUCTOS QUÍMICOS: PLAGUICIDAS Y HEBICIDAS.



 La aplicación a gran escala de productos químicos como los herbicidas, reduce drásticamente la diversidad de plantas cultivadas y su abundancia, con ello limita la disponibilidad de alimento para las abejas.

Su uso convierte a la agricultura industrial en una de las mayores amenazas para las abejas en todo el mundo.

En los años noventa se empezó a utilizar de forma masiva una familia de insecticidas, llamados Neonicotinoides, su uso se fue extendiendo a nivel mundial, llegando a ser los más utilizados, en todo el planeta.

Los neonicotinoides son una clase de insecticidas neuro-activos quimicamente relacionados a la nicotina. El desarrollo de esta clase de insecticidas comenzó con el trabajo en la década de 1980 por Shell y la década de 1990 por Bayer.

Actúan en el sistema nervioso central de los insectos y con menor toxicidad, en vertebrados (aves y mamíferos).

La mayoría de los neonicotinoides son solubles en agua y se descomponen lentamente en el medio ambiente, para que puedan ser absorbidos por la planta. Durante la década de 1990 este tipo de plaguicidas, imidacloprid sobre todo, llegó a ser ampliamente utilizado. A partir de la década de 2000, otros dos neonicotinoides, clotianidina y tiametoxam se utilizaban también. Actualmente, prácticamente todo el maíz que se planta en el medio oeste de Estados Unidos se trata con uno de estos dos insecticidas y fungicidas diferentes. Además, la mayoría de las semillas de soja también son tratadas con un insecticida neonicotinoide, por lo general tiametoxam. Clotianidina es una de las sustancias más tóxicas que se conocen para las abejas de miel.





La contaminación de polen y néctar de estos productos químicos aparece como una de las causas más probables de la disminución de las poblaciones de las abejas.





En respuesta a la creciente preocupación sobre el impacto de los neonicotinoides en las abejas melíferas, la Comisión Europea pidió a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria para estudiar su seguridad. Los resultados del estudio revisado por pares fueron publicados en enero de 2013, la conclusión de que el pesticida que plantea un riesgo inaceptablemente alto para las abejas. En respuesta al estudio, la Comisión Europea recomendó una moratoria en toda la Unión Europea.

El 29 de abril de 2013, 15 de los 27 estados miembros de la Unión Europea votó a favor de aprobar una prohibición de 2 años en el uso de tres neonicotinoides. Ocho países votaron en contra de la prohibición, mientras que cuatro se abstuvieron. La ley prohíbe el uso de imidacloprid, clotianidina, tiametoxam en las plantas con flores durante dos años

Pero, según Greenpeace en España hay 319 plaguicidas que el propio Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente presenta y reconoce como “muy peligrosos”, “peligrosos” o incluso “alta peligrosidad” para las abejas en su Registro de Productos Fitosanitarios". Pero continúan usándose como si nada.

MONOCULTIVOS

Prácticas de la agricultura industrializada, como los monocultivos (menor disponibilidad y diversidad de alimento para estos insectos). Los monocultivos industriales, y en general la falta de biodiversidad vegetal de los cultivos, limitan la cantidad de alimento a que tienen acceso los polinizadores, tanto en el espacio como en el tiempo.

Grandes superficies despobladas de biodiversidad, únicamente cultivadas con un tipo de planta, que carece de fuentes de alimentación variada. Si los monocultivos no ofrecen néctar y polen a las abejas las fuerzan a grandes desplazamientos en vuelo que reducen su acopio; si ofrecen néctar y polen, las abejas hacen excesivo acopio de nutrientes que posiblemente no contienen toda la diversidad de aminoácidos necesarios para su correcta alimentación y estos están limitados en el tiempo.

En resumen, el monocultivo se traduce para las abejas en un desierto verde, un lugar con falta de biodiversidad vegetal, donde no hay alimento para los polinizadores, ni sitios de nidificación. Por ejemplo en Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay, hay 50 millones de hectáreas con soja transgénica, un desierto del tamaño de España, en contra de la actividad de estos insectos.

Una sola colonia de abejas necesita diariamente millones de flores, por lo tanto si consideramos que cada flor cede a la abeja néctar en cantidades que se miden en miligramos, para cada kilo de miel hacen falta cientos de miles de visitas a flores, esto nos puede dar una idea de la magnitud del problema que ocasionan los “desiertos verdes”.

CAMBIO CLIMATICO

Muchas de las consecuencias predichas para el cambio climático, como el aumento de temperaturas, la modificación de pautas de precipitación y los fenómenos meteorológicos extremos, tendrán impacto en las poblaciones de polinizadores. Les afectarán individualmente y en última instancia, como comunidad.


Según las predicciones más optimistas del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), órgano dependiente de la ONU, la temperatura de la tierra podría aumentar en un grado a finales de siglo

A mayor temperatura, más producción de compuestos orgánicos volátiles de las plantas, aquellas sustancias químicas que desprenden y que determinan tanto la intensidad como la calidad de su olor. Un cambio que además de modificar la fragancia del planeta podría afectar a la polinización de las plantas ya que repercutirá en el comportamiento de algunos insectos polinizadores, sus auténticos reproductores

Por ejemplo, se ha documentado que las abejas melíferas en Polonia ya están respondiendo a los cambios en el clima, adelantando la fecha de su primer vuelo de invierno (el despertar tras el invierno), como parte de un fenómeno a menudo conocido como “desplazamiento de las estaciones”. El primer vuelo de invierno se ha adelantado más de un mes durante 25 años de observaciones y esto se atribuye a las temperaturas más altas.

Por otro lado el clima impulsa la entrada de especies invasoras, el cambio de temperaturas, ayuda a la adaptación y posterior establecimiento de éstas, las cuales pueden influir muy negativamente en el ecosistema.
Un ejemplo cercano lo tenemos con la avispa velutina. La avispa asiática o Vespa velutina, es originaria del Norte de la India y posiblemente procedente del sudeste asiático. Está naturalmente aclimatada a un medio ambiente subtropical templado y se está adaptando rápidamente a nuestro clima, es considerada un peligroso enemigo para la abejas. Además de ser depredadores de las abejas y de otras especies de insectos polinizadores, también pone en peligro la diversidad de especies y la producción agraria (frutales).

Fue detectada en Francia en el año 2004 en las proximidades de Burdeos, donde al parecer entró a través del comercio marítimo en un barco. Para el 2014 ya se encuentra en Cataluña, Euskadi, Cantabria y Galicia, algunas predicciones dicen que en una década colonizara toda la península Ibérica.

PARÁSITOS Y ENFERMEDADES

La abeja, como individuo, goza de un sistema de defensa inmunitaria. No obstante, resulta de importancia crucial su sistema de defensa social. Las abejas viejas y las enfermas mueren durante el vuelo de pecoreo o bien se les impide el acceso a la colmena a su regreso. Además, las abejas aplican un sistema de higienización, que consiste en eliminar del nido a las crías enfermas; se trata de una conducta determinada genéticamente.

Las abejas, al igual que todos los animales incluido el hombre, son sensibles a las bacterias, virus y parásitos. Su resistencia a los factores adversos es mayor si se encuentran en óptimo estado sanitario y de nutrición. Los retos ambientales, entre los que cabe citar los productos químicos usados para proteger las cosechas de los insectos y la mala hierba, pueden tener efectos perjudiciales para la salud de las abejas, en particular si hospedan patógenos.


Las principales enfermedades que afectan hoy en dia a las abejas son:

– Acarapisosis de las abejas melíferas

– Loque americana de las abejas melíferas

– Loque europea de las abejas melíferas

– Infestación por el escarabajo de las colmenas

– Infestación de las abejas melíferas por el ácaro Tropilaelaps

– Varroosis de las abejas melíferas.

Muchas de estas enfermedades, han sido introducidas, tras la importación de abejas desde otros ecosistemas con la intención de conseguir una abeja con mejores cualidades bien para que fueran más productivas, menos agresivas o simplemente más resistentes.

En Asia, la especie nativa Apis cerana es menos susceptible a la mayoría de parásitos y enfermedades que la abeja europea Apis mellifera.

Al no ser la abeja autóctona resistente a las enfermedades importadas y al extenderse éstas, se empezó a tratar con productos químicos, a la larga esto a sido contraproducente, pues no se han erradicado las enfermedades y parásitos, sino que se han hecho resistentes a éstas sustancias y además se contamina la miel y la cera.

Para mantener la salud de las abejas que se crían, es importante proteger las especies nativas.


Deberíamos haber aprendido de los errores del pasado. Debe prevenirse la transmisión de enfermedades. Los problemas de salud de las abejas han aumentado sobre todo como consecuencia de la constante importación de nuevas enfermedades,. debemos tratar estas enfermedades con productos que sean lo menos agresivos posibles con las abejas o el medio ambiente.






























Para saber más:


Informe sobre el valor económico de la polinización y vulnerabilidad de la agricultura española ante el declive de las abejas y otros polinizadores.Greenpeace
Valor económico de la polinización

Informe de Greenpeace sobre la desaparición de las abejas
El declive de las abejas

Articulo en castellano, catalan e Ingles.
A. G. Pajuelo
Una primavera sin zumbiidos. ¿Porque desaparecen las abejas?





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